Si sospechas de que alguien te está haciendo trampa a las cartas: a quién contratarías para desenmascararlo?: a un científico o a un mago?.
Gran parte de los fraudes en investigaciones de fenónenos paranormales se ha producido precísamente por el hecho de que los científicos son personas bastante crédulas y sin conocimientos de ilusinismo básico: por tanto ha habido experimentos de supuestos "psíquicos" que han logrado engañar a un comité de científicos: el caso más sonado es el de Uri Geller. Le recordáis verdad?: aquel israelí encantador que tenía la capacidad de doblar cucharas "con la mente".
Un grupo de científicos en Stanford Institute hizo una serie de experimentos que concluyeron que Geller verdaderamente poseía esas habilidades paranormales.
Tuvo que ser un mago, varios años después el que lo desenmascarara, lógicamente a un mago no le puedes "engañar" porque se sabe todos los trucos habidos y por haber:
Ese mago fué James Randi: un ilusionista, escritor y escéptico canadiense; que desenmascaró fráudes relacionados con la parapsicología, la homeopatía y otras pseudociencias.
La más sonada de sus enemistades fue la que tuvo con el israelí Uri Geller, que como hemos dicho antes fue desenmascarado por Randi en más de una ocasión, demostrando que sus supuestos poderes no eran más que ilusiones ópticas y el resultado de su fuerza física infligida sobre los objetos que tenía en las manos.
Pero Geller no fue la única víctima de renombre de Randi. En 1986 expuso al mediático pastor evangélico Peter Popoff, un californiano con programa de televisión propio y quien atribuía a la gracia divina su presunta capacidad para adivinar las enfermedades de sus feligreses. Tras una investigación, demostró que la esposa del pastor le suministraba los detalles biográficos y padecimientos de sus seguidores mediante un diminuto auricular escondido en su oreja y a través de una señal de radio. Esta técnica se denomina, en el argot de los escépticos, lectura en caliente.
Con el propósito de seguir derribando falsos ídolos, Randi creó la Fundación Educativa James Randi, que ofrecía un millón de dólares a cualquiera que demostrara sus habilidades paranormales bajo estrictas condiciones de observación en laboratorio; entre 1996 y el 2014, poquísimos de los que Randi llama charlatanes aceptaron el reto; y de quienes lo hicieron, ninguno superó las pruebas que les presentaba.
Muchas gracias a investigadores como Randi podemos desenmascarar a magufos y personas fraudulentas, auténticos cuentistas que se aprovechan de la inocencia y credulidad de los demás:
Gran parte de los fraudes en investigaciones de fenónenos paranormales se ha producido precísamente por el hecho de que los científicos son personas bastante crédulas y sin conocimientos de ilusinismo básico: por tanto ha habido experimentos de supuestos "psíquicos" que han logrado engañar a un comité de científicos: el caso más sonado es el de Uri Geller. Le recordáis verdad?: aquel israelí encantador que tenía la capacidad de doblar cucharas "con la mente".
Un grupo de científicos en Stanford Institute hizo una serie de experimentos que concluyeron que Geller verdaderamente poseía esas habilidades paranormales.
Tuvo que ser un mago, varios años después el que lo desenmascarara, lógicamente a un mago no le puedes "engañar" porque se sabe todos los trucos habidos y por haber:
Ese mago fué James Randi: un ilusionista, escritor y escéptico canadiense; que desenmascaró fráudes relacionados con la parapsicología, la homeopatía y otras pseudociencias.
La más sonada de sus enemistades fue la que tuvo con el israelí Uri Geller, que como hemos dicho antes fue desenmascarado por Randi en más de una ocasión, demostrando que sus supuestos poderes no eran más que ilusiones ópticas y el resultado de su fuerza física infligida sobre los objetos que tenía en las manos.
Pero Geller no fue la única víctima de renombre de Randi. En 1986 expuso al mediático pastor evangélico Peter Popoff, un californiano con programa de televisión propio y quien atribuía a la gracia divina su presunta capacidad para adivinar las enfermedades de sus feligreses. Tras una investigación, demostró que la esposa del pastor le suministraba los detalles biográficos y padecimientos de sus seguidores mediante un diminuto auricular escondido en su oreja y a través de una señal de radio. Esta técnica se denomina, en el argot de los escépticos, lectura en caliente.
Con el propósito de seguir derribando falsos ídolos, Randi creó la Fundación Educativa James Randi, que ofrecía un millón de dólares a cualquiera que demostrara sus habilidades paranormales bajo estrictas condiciones de observación en laboratorio; entre 1996 y el 2014, poquísimos de los que Randi llama charlatanes aceptaron el reto; y de quienes lo hicieron, ninguno superó las pruebas que les presentaba.
Muchas gracias a investigadores como Randi podemos desenmascarar a magufos y personas fraudulentas, auténticos cuentistas que se aprovechan de la inocencia y credulidad de los demás:
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